domingo, 12 de septiembre de 2010

Quien soy o quien digo ser


Soy alguien con pocas pulgas.

Y sin embargo me suelo bancar muchas.

Alguien con ganas de hacer.

Y sin embargo me cuesta.

Alguien que esconde tristezas.

Y sin embargo me cago de risa.

Alguien que quiere tener más.

Y sin embargo codicio menos.

Alguien del cual yo no me enamoraría.

Y sin embargo la petisa me sigue.

Alguien que compra poco.

Y sin embargo me doy mis gustos.

Alguien políticamente incorrecto.

Y sin embargo me dan audiencias.

Alguien con pocos pelos en la lengua.

Y sin embargo me callo algunas.

Alguien que piensa los chistes.

Y sin embargo algunos tienen gracia.

Alguien que escribe triste.

Y sin embargo causo gracia.

Alguien medio negativo.

Y sin embargo lo contagio poco.

Alguien con quien yo no me juntaría.

Y sin embargo insisten en venir a mi casa.

Alguien a quien le encargas algo y lo hace a su manera.

Y sin embargo me siguen encargando cosas.

Alguien a quien le encargas algo y a veces hace cagadas.

Y sin embargo me siguen encargando cosas.

Alguien a quien yo no le encargaría nada.

Y sin embargo me siguen encargando cosas.

Alguien que piensa revoluciones.

Y sin embargo piensa poco.

Alguien que sueña revoluciones.

Y sin embargo sueña demasiado.

Soy el que me sale ser.

 

masi

04-2010

martes, 17 de agosto de 2010

LA AVENTURA DEL CONOCIMIENTO Y EL APRENDIZAJE

(Publicado por Masi)
La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no
significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de
la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir
sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que
molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen
acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.

En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos
institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez:
"....haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3
semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10
minutos....."
Quizá se supriman algunos... detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he
pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio
secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado
algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo
rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me
llevó decenios.

¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de
recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar.
Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable
característica que viene acompañando a los hombres desde hace
milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan
la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las
historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma
ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros
unitarios, los copetines al paso, las "señoritas livianas", los
concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer,
las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos
permita recibir mucho entregando poco.
Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que
quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones
trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están
dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera
encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus
libros.
Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los
beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.

Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar
por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando
"Desde el Alma" sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires
de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso
es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de
cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho "vento" sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho
entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el
conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!

El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará
en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. "Nunca
termina uno de aprender" reza un viejo y amable lugar común. Y es
cierto, caballeros, es cierto.


Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas
excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en
alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que
deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He
conocido señores que han penado durante largos años tratando de
olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos
doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían
ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar
cursos de olvido. "Olvide hoy, pague mañana". Así terminaríamos con
tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la
buena gente.
Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se
necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para
que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone.
Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de
episodios insoportables con un buen sistema de humillación
instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo
largo de los siglos. Tal es el caso de los "sistemas para enseñar lo
que es bueno", "a respetar, quién es uno", etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase "Yo te voy a enseñar" y
terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.


Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos
venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no
lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la
ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el
tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes
tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la
preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere
afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa
aventura de aprender, es mejor que no aprenda.

Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el
establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los
periódicos y en las estaciones del subterráneo.


"Aprenda a tocar la flauta en 100 años".
"Aprenda a vivir durante toda la vida".
"Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el
dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos
del aprendizaje".


ALEJANDRO DOLINA

viernes, 23 de julio de 2010

Reunion del 22 de julio

Fuimos pocos pero no falto lectura, El tema era el relato erótico, la
cena, empanada y vino. A continuación algunas de las lecturas que
alegraron la noche.
Si tuvieramos que ubicar al erotismo en un sector del cuerpo, es sin
duda la piel y las partes pudendas. Para Baldomero esto no alcanza,
hay que ir mas profundo…

Soneto a tus visceras
Baldomero Fernandez Moreno


Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.

Canto a tu masa intestinal rosada
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.

Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.

Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.

Otro de Baldomero

La Rita


La Rita tiene que tiene
tal meneo cuando anda,
que arriba mueve los senos
y que abajo las enaguas.
La nariz tiene picuda
y la mejilla picada,
y una melena cortita
de greñas tristes y lacias
en que clava una peineta,
cual su boca, desdentada.
Azares de su destino
la trajeron a esta casa,
que es hermana de escribanos
que en el pueblo lucen chapa.
En algún lance le hicieron
rosa viva las entrañas,
y en su cuidado dispersa
casi todo lo que gana:
mas la que le tiene el chico
se bebe lo que le mandan
sin que se atreva a quitárselo

Ninguno de las versiones que encontre en Internet tenía el final que
leyo Masi. Que paso, hubo censura con el poema o mandaste fruta??